
Los delfines son animales extremadamente sociales que han desarrollado capacidades de adaptación asombrosas. Se ayudan entre ellos si están heridos o enfermos, tienen sonidos propios para cada individuo y pueden transmitir conocimientos a sus crías. Poseen capacidad de comprensión avanzada, de identificación, de relación, de distinción y de controlar su propio comportamiento o el de sus congéneres.

Se trata de la especie animal más cercana al ser humano. Las capacidades sociales y de comunidad de estos animales junto con la aptitud para utilizar herramientas (palitos para extraer termitas de los troncos o piedras para abrir frutos y obtener sus semillas) y su gran memoria, los convierten en la especie animal (no humana) más inteligente del planeta.

Estos mamíferos tienen una gran capacidad para adaptarse a diferentes ambientes y aprender de ellos para ganar nuevas habilidades.
Algunos estudios posicionan a los cerdos de mediana edad como animales con una capacidad de inteligencia similar a un niño de tres años, muy por encima de otros animales domésticos como el perro o el gato.

Estas aves tienen la capacidad de diferenciar y reconocer diferentes rostros humanos, y pese a que su capacidad de habla se relaciona con la imitación, en realidad tiene más que ver con su gran memoria y aptitud para comunicarse. Un loro puede resolver problemas y comunicarse de una manera distinta con cada individuo empleando su excelente memoria.

Los
elefantes poseen el cerebro más grande sobre tierra firme. Estos animales tienen una capacidad de socialización asombrosa, y pueden expresar una gran variedad de emociones, como el dolor, la felicidad, la compasión, el luto o el altruismo, además de tener conciencia de sí mismos. A esto se suma una memoria superior incluso a la humana.

Estas aves tienen la capacidad de construir herramientas, utilizarlas y conservarlas para otras ocasiones. Además, pueden resolver problemas y razonar. Tienen consciencia de sí mismos y de los demás. Pueden recordar a otros individuos de su especie y se sabe que incluso pueden recordar también a un humano concreto si les resulta peligroso.
La rata
Las ratas sueñan de una manera parecida a las personas. Pueden salir de los laberintos más complicados gracias a su capacidad para analizar situaciones con los diversos estímulos sensoriales que reciben. Además, son animales muy empáticos con sus congéneres, incluso con la capacidad de sacrificio, y pueden realizar cálculos para obtener comida sin que un depredador las atrape.